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Niños

Con respecto al pedido de la consulta vale recordar que a diferencia de los adultos, que si pueden realizar una demanda propia con un profesional del campo psicológico, quienes realizan la consulta en el período de la infancia no es el niño sino que suelen ser aquellos adultos a su cargo. Habitualmente son los padres pero así mismo puede hacerse por pedido de los establecimientos escolares, pediatras, trabajadores sociales, entre otros.

 

La consulta en menores de edad se realiza con sus padres, o uno de ellos, o tutor legal, sin la presencia del menor. En el caso de contar con informes previos de otros profesionales tratantes o del establecimiento escolar al cual asiste, se le solicita llevarlos a dicha consulta.

Es de importancia considerar como señales que ameritan atención, la disminución o la falta en la adquisición de determinadas pautas que hacen al desarrollo madurativo normal del niño, y que no se expliquen por trastornos médicos. Entre ellas pueden presentarse desde problemáticas en el control de esfínteres, enuresis, encopresis, dificultades en el desarrollo del lenguaje o la no adquisición del mismo, cambios en la conducta alimentaria, insomnio o trastornos en el sueño, recurrencia de enfermedades orgánicas, dificultades en el trato social,  irritabilidad, retraimiento, angustia, hasta niños que no juegan.

 

Con la inclusión en el sistema educativo pueden presentarse a su vez problemas en la adaptación escolar y en el aprendizaje, agresividad, hiperactividad, falta de atención, problemas de conducta, impulsividad, dificultad en la aceptación de límites, aislamiento, sobreadaptación. Todos ellos son indicadores que algo le está sucediendo.

 

En el tratamiento con niños los terapeutas nos hallamos confrontados con el hecho de que su principal actividad es el jugar. Se trata de una actividad de relevancia vital no sólo porque es saludable sino porque hace a su estructuración psicológica misma. A partir de esta actividad, el jugar, los niños expresan tanto situaciones gratas vividas cotidianamente como sus angustias, preocupaciones, temores, ansiedades, conflictos, problemáticas o síntomas que los aquejan y son fuente de sufrimiento. Por todo lo mencionado, es que los profesionales dedicados al trabajo con niños utilizamos la técnica del juego como herramienta privilegiada para acercarnos a nuestros pacientes.